Los
hinchas que vistieron a los jugadores
El 26 de marzo de 1994, Chacarita y Almagro se
enfrentaron por el campeonato de Primera B argentino. Como ambas instituciones
eran vestidas por la misma marca de indumentaria deportiva, Penalty, se puso en
juego una copa, que quedaría en las vitrinas del conjunto vencedor. La
iniciativa contó con el visto bueno de los dos clubes. Sin embargo, a la hora
de salir a la cancha... ¡Sorpresa!: las dos escuadras lucían atuendos
totalmente blancos. Para colmo, ninguno de los dos equipos había previsto un
juego de ropa alternativo para un eventual percance. Con el correr de los
minutos, un simpatizante local propuso una solución para superar el tremendo
papelón: pedir prestadas a la hinchada remeras “tradicionales” a bastones rojo,
negro y blanco, con el número estampado. En un abrir y cerrar de ojos, desde
atrás del alambrado cayeron prendas para formar decenas de equipos, producto de
la reconocida fidelidad de los seguidores de Chacarita por llevar a los
estadios los colores de sus amores. Rápidamente, se armó una selección del 2 al
16 y se distribuyó entre los futbolistas, que iniciaron las acciones con 22
minutos de retraso. Finalmente, Chacarita se impuso por 3 a 2 y ganó el trofeo. Cuando
el capitán Sergio Lara se acercó al directivo de Penalty para recibir el
premio... ¡Otra sorpresa!: el defensor vestía una camiseta marca Taiyo,
el anterior patrocinador del equipo.
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