jueves, 29 de diciembre de 2011
sábado, 24 de diciembre de 2011
martes, 20 de diciembre de 2011
jueves, 15 de diciembre de 2011
domingo, 11 de diciembre de 2011
martes, 6 de diciembre de 2011
martes, 29 de noviembre de 2011
Queen en Argentina
En febrero de 1981, Queen organizó una gira sudamericana que cambió las reglas del negocio del rock en la región. Su desembarco en la Argentina fue histórico: tres shows en Vélez, uno en Mar del Plata y otro en Rosario. En medio de la opresión de la dictadura, algunos medios internacionales viajaron a Buenos Aires para cubrir esa especie de conquista. Entre ellos, Rolling Stone.
Así es como, veintisiete años después, RS desempolva la crónica de un evento fundacional para la industria. La banda de Freddie Mercury encantaba a las masas de un estadio José Amalfitani rodeado de tanques, mientras en el vestuario tramaba, junto a un Maradona cachorro, el intercambio de camisetas pre-Malvinas y la subida de Diego al escenario, en lo que puede verse como la primera postal trascendente de una relación que con los años sería intensa: la del fútbol y el rock.
(Leer extracto original)
Dejo también el recital entero, vale la pena verlo.miércoles, 23 de noviembre de 2011
Siempre lo mismo....
Cuesta mucho encontrar alguna pelicula que salga de los moldes, que no se repita una y otra vez la misma historia, los mismos finales y hasta con los mismos actores. Claro, es dificil hacer algo que no se haya hecho, y ahi esta el acierto de aquel que logra innovar. Pero cuando vamos al arte de tapa de los films, vemos que las repeticiones son mucho más frecuentes. Siempre los mismos recursos. Vemos algunos ejemplos:
lunes, 14 de noviembre de 2011
domingo, 6 de noviembre de 2011
viernes, 4 de noviembre de 2011
El penal más largo del mundo
* por Osvaldo Soriano
El penal más fantástico del que yo tenga noticia se tiró en 1958 en un lugar perdido del valle de Río Negro, en Argentina, un domingo por la tarde en un estadio vacío.Estrella Polar era un club de billares y mesas de baraja, un boliche de borrachos en una calle de tierra que terminaba en la orilla del río. Tenía un equipo de fútbol que participaba en el campeonato del valle porque los domingos no había otra cosa que hacer y el viento arrastraba la arena de las bardas y el polen de las chacras.
Los jugadores eran siempre los mismos, o los hermanos de los mismos. Cuando yo tenía quince años, ellos tendrían treinta y me parecían viejísimos. Díaz, el arquero, tenía casi cuarenta y el pelo.
El blanco que le caía sobre la frente de indio araucano. En el campeonato participaban dieciséis clubes y Estrella Polar siempre terminaba más abajo del décimo puesto. Creo que en 1957 se habían colocado en el decimotercer
lugar y volvían a sus casas cantando, con la camiseta roja bien doblada en el bolso porque era la única que tenían. En 1958 empezaron ganándole a Escudo Chileno, otro club de miseria.
A nadie le llamo la atención eso. En cambio, un mes después, cuando habían ganado cuatro partidos seguidos y eran los punteros del torneo, en los doce pueblos del valle empezó a hablarse de ellos.
Las victorias habían sido por un gol, pero alcanzaban para que Deportivo Belgrano, el eterno campeón, el de Padini, Constante Gauna y Tata Cardiles, quedara relegado al segundo puesto, un punto más abajo. Se hablaba de
Estrella Polar en la escuela, en el ómnibus, en la plaza, pero no imaginaba todavía que al terminar el otoño tuvieran 22 puntos contra 21 de los nuestros.
Las canchas se llenaban para verlos perder de una buena vez. Eran lentos como burros y pesados como roperos, pero marcaban hombre a hombre y gritaban como marranos cuando no tenían la pelota. El entrenador, un tipo de traje negro, bigotitos recortados, lunar en frente y pucho apagado entre los labios, corría junto a la línea de toque y los azuzaba con una vara de mimbre cuando pasaban a su lado. El público se divertía con eso y nosotros, que por ser menores jugábamos los sábados, no nos explicábamos como ganaban si eran tan malos.
Daban y recibían golpes con tanta lealtad y entusiasmo, que terminaban apoyándose unos sobre otros para salir de la cancha mientras la gente les aplaudía el 1 a 0 y les alcanzaba botellas de vino refrescadas en la tierra húmeda. Por las noches celebraban en el prostíbulo de Santa Ana y la gorda Leticia se quejaba de que se comieran los restos del pollo que ella guardaban en la heladera.
Eran la atracción y en el pueblo se les permitía todo. Los viejos les recogían de los bares cuando tomaban demasiado y se ponían pendencieros; los comerciantes les regalaban algún juguete o caramelos para los hijos y en el cine, las novias les consentían caricias por encima de las rodillas. Fuera de su pueblo nadie los tomaba en serio, ni siquiera cuando le ganaron a Atlético San Martín por 2 a1.
En medio de la euforia perdieron, como todo el mundo, en Barda del Medio y al terminar la primera rueda dejaron el primer puesto cuando Deportivo Belgrano los puso en su lugar con siete goles. Todos creímos, entonces, que
la normalidad empezaba a restablecerse. Pero el domingo siguiente ganaron 1 a 0 y siguieron con su letanía de laboriosos, horribles triunfos y llegaron a la primavera con apenas un punto menos que el campeón.
El último enfrentamiento fue histórico por el penal. El estadio estaba repleto y los techos de las casas también. Todo el mundo esperaba que Deportivo Belgrano repitiera los siete goles de la primera rueda. El día era
fresco y soleado y las manzanas empezaban a colorearse en los arboles. Estrella Polar trajo más de quinientos hinchas que tomaron una tribuna por asalto y los bomberos tuvieron que sacar las mangueras para que se quedaran quietos.
El referí que pitó el penal era Herminio Silva, un epiléptico que vendía las rifas del club local y todo el mundo entendió que se estaba jugando el empleo cuando a los cuarenta minutos del segundo tiempo estaban uno a uno y
todavía no había cobrado la pena por más que los de Deportivo Belgrano se tiraran de cabeza en el área de Estrella Polar y dieran volteretas y malabarismos para impresionarlo. Con el empate el local era campeón y Herminio Silva quería conservar el respeto por sí mismo y no daba penal porque no había infracción.
Pero a los 42 minutos, todos nos quedamos con la boca abierta cuando el puntero izquierdo de Estrella Polar clavó un tiro libre desde muy lejos y se pusieron arriba 2 a 1. Entonces sí, Herminio Silva pensó en su empleo y
alargó el partido hasta que Padín entró en el área y ni bien se le acercó un defensor pitó. Ahí nomás dio un pitazo estridente, aparatoso y sancionó el penal. En ese tiempo el lugar de ejecución no estaba señalado con una mancha
blanca y había que contar doce pasos de hombre. Herminio Silva no alcanzó siquiera a recoger la pelota porque el lateral derecho de Estrella Polar, el Colo Rivero, lo durmió de un cachetazo en la nariz. Hubo tanta pelea que se
hizo de noche y no hubo manera de despejar la cancha ni de despertar a Herminio Silva. El comisario, con la linterna encendida, suspendió el partido y ordenó disparar al aire. Esa noche el comando militar dictó estado
de emergencia, o algo así, y mandó a enganchar un tren para expulsar del pueblo a toda persona que no tuviera apariencia de vivir allí.
Según el tribunal de al Liga, que se reunió el martes, faltaban jugarse veinte segundos a partir de la ejecución del tiro penal y ese match aparte entre Constante Gauna, el shoteador y el gato Díaz al arco, tendría lugar el
domingo siguiente, en el mismo estadio a puertas cerradas. De manera que el penal duro una semana y fue, si nadie me informa lo contrario, el más largo de toda la historia. El miércoles faltamos al colegio y nos fuimos al pueblo vecino a curiosear. El club estaba cerrado y todos los hombres se habían reunido do en la cancha, entre las bardas. Formaban una larga fila para patearle penales al Gato Díaz y el entrenador de traje negro y lunar trataba
de explicarles que esa era la mejor manera de probar al arquero.
Al final, todos tiraron su penal y el Gato atajó unos cuantos porque le pateaban con alpargatas y zapatos de calle. Un soldado bajito, callado, que estaba en la cola, le tiró un puntazo con el borseguí militar y casi arranca la red. Al caer la tarde volvieron al pueblo, abrieron el club y se pusieron a jugar a las cartas. Díaz se quedó toda la noche sin hablar, tirándose para atrás el pelo blanco y duro hasta que después de comer se puso un escarbadientes en la boca y dijo:
-Constante los tira a la derecha.
-Siempre -dijo el presidente del club.
-Pero él sabe que yo sé.
-Entonces estamos jodidos.
-Sí, pero yo sé que él sabe -dijo el Gato.
-Entonces tírate a la izquierda y listo -dijo uno de los que estaban en la
mesa.
-No. El sabe que yo sé que él sabe -dijo el Gato Díaz y se levantó para ir a
dormir.
-El Gato esta cada vez más raro -dijo el presidente el club cuando lo vio
salir pensativo, caminando despacio.
El martes no fue a entrenar y el miércoles tampoco. El jueves, cuando lo encontraron caminando por las vías del tren estaba hablando solo y lo seguía un perro con el rabo cortado.
-¿Lo vas a atajar?- le preguntó, ansioso, el empleado de la bicicletería.
-No sé. ¿Qué me cambia eso?- preguntó.
-Que nos consagramos todos, Gato. Les tocamos el culo a esos maricones de
Belgrano.
-Yo me voy consagrar cuando la rubia de Ferreyra me quiera querer -dijo y
silbó al perro para volver a su casa.
El viernes, la rubia de Ferreyra esta atendiendo la mercería cuando el intendente del pueblo entró con un ramo de flores y una sonrisa ancha como una sandía abierta.
Esto te lo manda el Gato Díaz y hasta el lunes vos decís que es tu novio. -Pobre tipo -dijo ella con una mueca y ni miro las flores que habían llegado de Neuquén por el ómnibus de las diez y media.
A la noche fueron juntos al cine. En el entreacto el Gato salió al hall a fumar y la rubia de los Ferreyra se quedó sola en la media luz, con la cartera sobre la falda, leyendo cien veces el programa sin levantar la vista.
El sábado a la tarde el Gato Díaz pidió prestadas dos bicicletas y fueron a pasear a las orillas del río. Al caer la tarde la quiso besar, pero ella dio vuelta la cara y dijo que el domingo a la noche, tal vez, después que atajara el penal, en el baile.
-¿Y yo cómo sé? -dijo él.
-¿Cómo sabés qué?
-Si me tengo que tirar para ese lado.
La rubia Ferreyra lo tomó de la mano y lo llevó hasta donde habían dejado las bicicletas.
-En esta vida nunca se sabe quién engaña a quién -dijo ella.
¿Y si no lo atajo? -preguntó él.
Entonces quiere decir que no me querés -respondió la rubia, y volvieron al pueblo.
El domingo del penal salieron del club veinte camiones cargados de gente, per la policía los detuvo a la entrada del pueblo y tuvieron que quedarse a un costado de la ruta, esperando bajo el sol. En aquel tiempo y en aquel lugar no había emisoras de radio, ni forma de enterarse de lo que ocurría en una cancha cerrada, de manera que los de Estrella Polar establecieron una posta entre el estadio y la ruta.
El empleado del bicicletero subió a un techo desde donde se veía el arco del Gato Díaz y desde allí narraba lo que ocurría a otro muchacho que había quedado en la vereda que a su vez transmitía a otro que estaba a veinte
metros y así hasta que cada detalle llegaba a donde esperaban los hinchas de Estrella Polar.
A las tres de la tarde, los dos equipos salieron a la cancha vestidos como si fueran a jugar un partido en serio. Herminio Silva tenía un uniforme negro, desteñido pero limpio y cuando todos estuvieron reunidos en el centro
de la cancha fue derecho hasta donde estaba el Colo Rivero que le había dado el cachetazo el domingo anterior y lo expulsó de la cancha. Todavía no se había inventado la tarjeta roja, y Herminio señala la entrada del túnel con
una mano temblorosa de la que colgaba el silbato.
Al fin, la policía sacó a empujones al Colo que quería quedarse a ver el penal. Entonces el arbitro fue hasta el arco con la pelota apretada contra una cadera, contó doce pasos y la puso en su lugar. El Gato Díaz se había peinado a la gomina y la cabeza le brillaba como una cacerola de aluminio.
Nosotros los veíamos desde el paredón que rodeaba la cancha, justo detrás del arco, y cuando se colocó sobre la raya de cal y empezó a frotarse las manos desnudas, empezamos a apostar hacía dónde tiraría Constante Gauna.
En la ruta habían cortado el tránsito y todo el Valle estaba pendiente de ese instante porque hacía diez años que el Deportivo Belgrano no perdía un campeonato. También la policía quería saber, así que dejaron que la cadena
de relatores se organizara a lo largo de tres kilómetros y las noticias llegaban de boca en boca apenas espaciadas por los sobresaltos de la respiración.
Recién a las tres y media, cuando Herminio Silva consiguió que los dirigentes de los dos clubes, los entrenadores y las fuerzas vivas del pueblo abandonaran la cancha, Constante Gauna se acercó a acomodar la pelota. Era flaco y musculoso y tenía las cejas tan pobladas que parecían cortarle la cara en dos. Había tirado ese penal tantas veces -contó después- que volvería a patearlo a cada instante de su vida, dormido o despierto.
A las cuatro menos cuarto, Herminio Silva se puso a medio camino entre el arco y la pelota, se llevó el silbato a la boca y sopló con todas sus fuerzas. Estaba tan nervioso y el sol le había machacado tanto sobre la nuca, que cuando la pelota salió hacía el arco, el referí sintió que los ojos se reviraban y cayó de espalda echando espuma por la boca. Díaz dio un paso al frente y se tiró a su derecha. La pelota salió dando vueltas hacía el medio del arco y Constante Gauna adivinó enseguida que las piernas del Gato Díaz llegarían justo para desviarla hacia un costado. El gato pensó en el baile de la noche, en la gloria tardía y en que alguien corriera a tirar la pelota al córner porque había quedado picando en el área.
El petiso Mirabelli llegó primero que nadie y la sacó afuera, contra el asombrado, pero el arbitro Herminio Silva no podía verlo porque estaba en el suelo, revolcándose con su epilepsia. Cuando todo Estrella Polar se tiró sobre el Gato Díaz, el juez de línea corrió hacía Herminio Silva con la bandera parada y desde el paredón donde estábamos sentados oímos que gritaba “¡no vale, no vale!”.
La noticia corrió de boca en boca, jubilosa. La atajada del Gato y el desmayo del árbitro. Entonces en la ruta todos abrieron las botellas de vino y empezaron a festejar, aunque el “no vale” llegara balbuceado por los mensajeros como una mueca atónita.
Hasta que Herminio Silva no se puso de pie, desencajado por el ataque, no hubo respuesta definitiva. Lo primero que preguntó fue “qué pasó” y cuando se lo contaron sacudió la cabeza y dijo que había que patear de nuevo porque él no había estado allí y el reglamento decía que el partido no puede jugarse con un árbitro desmayado. Entonces el Gato Díaz apartó a los que querían pegarle al vendedor de rifas de Deportivo Belgrano y dijo que había
que apurarse porque esa noche él tenía una cita y una promesa y fue otra vez bajo el arco.
Constante Gauna debía tenerse poca fe, porque le ofreció el tiro a Padini y recién después fue hacía la pelota mientras el juez de línea ayudaba a Herminio Silva a mantenerse parado. Afuera se escuchaban bocinazos de
festejo y los jugadores de Estrella Polar empezaron a retirarse de la cancha rodeados por la policía.
El pelotazo salió hacía la izquierda y el Gato Díaz se fue para el mismo lado con una elegancia y una seguridad que nunca más volvió a tener. Costante Gauna miró al cielo y después se echó a llorar. Nosotros saltamos
del paredón y fuimos a mirar de cerca a Díaz, el viejo, el grandote, que miraba la pelota que tenía entre las manos como si hubiera sacado la sortija de la calesita.
Dos años más tarde, cuando él era una ruina y yo un joven insolente, me lo encontré otra vez, a doce pasos de distancia y lo vi inmenso, agazapado en punta de pie, con los dedos abiertos y largos. En una mano llevaba un anillo
de matrimonio que no era de la rubia de los Ferreyra sino del hermano del Colo Rivero, que era tan india y tan vieja como él. Evité mirarlo a los ojos y le cambié la pierna; después tiré de zurda, abajo, sabiendo que no llegaría porque estaba un poco duro y le pesaba la gloria. Cuando fui a buscar la pelota dentro del arco, el Gato Díaz estaba levantándose como un perro apaleado.
-Bien, pibe -me dijo-. Algún día, cuando seas viejo, vas a andar contando por ahí que le hiciste un gol al Gato Díaz, pero para entonces ya nadie se va a acordar de mí.
Los jugadores eran siempre los mismos, o los hermanos de los mismos. Cuando yo tenía quince años, ellos tendrían treinta y me parecían viejísimos. Díaz, el arquero, tenía casi cuarenta y el pelo.
El blanco que le caía sobre la frente de indio araucano. En el campeonato participaban dieciséis clubes y Estrella Polar siempre terminaba más abajo del décimo puesto. Creo que en 1957 se habían colocado en el decimotercer
lugar y volvían a sus casas cantando, con la camiseta roja bien doblada en el bolso porque era la única que tenían. En 1958 empezaron ganándole a Escudo Chileno, otro club de miseria.
A nadie le llamo la atención eso. En cambio, un mes después, cuando habían ganado cuatro partidos seguidos y eran los punteros del torneo, en los doce pueblos del valle empezó a hablarse de ellos.
Las victorias habían sido por un gol, pero alcanzaban para que Deportivo Belgrano, el eterno campeón, el de Padini, Constante Gauna y Tata Cardiles, quedara relegado al segundo puesto, un punto más abajo. Se hablaba de
Estrella Polar en la escuela, en el ómnibus, en la plaza, pero no imaginaba todavía que al terminar el otoño tuvieran 22 puntos contra 21 de los nuestros.
Las canchas se llenaban para verlos perder de una buena vez. Eran lentos como burros y pesados como roperos, pero marcaban hombre a hombre y gritaban como marranos cuando no tenían la pelota. El entrenador, un tipo de traje negro, bigotitos recortados, lunar en frente y pucho apagado entre los labios, corría junto a la línea de toque y los azuzaba con una vara de mimbre cuando pasaban a su lado. El público se divertía con eso y nosotros, que por ser menores jugábamos los sábados, no nos explicábamos como ganaban si eran tan malos.
Daban y recibían golpes con tanta lealtad y entusiasmo, que terminaban apoyándose unos sobre otros para salir de la cancha mientras la gente les aplaudía el 1 a 0 y les alcanzaba botellas de vino refrescadas en la tierra húmeda. Por las noches celebraban en el prostíbulo de Santa Ana y la gorda Leticia se quejaba de que se comieran los restos del pollo que ella guardaban en la heladera.
Eran la atracción y en el pueblo se les permitía todo. Los viejos les recogían de los bares cuando tomaban demasiado y se ponían pendencieros; los comerciantes les regalaban algún juguete o caramelos para los hijos y en el cine, las novias les consentían caricias por encima de las rodillas. Fuera de su pueblo nadie los tomaba en serio, ni siquiera cuando le ganaron a Atlético San Martín por 2 a1.
En medio de la euforia perdieron, como todo el mundo, en Barda del Medio y al terminar la primera rueda dejaron el primer puesto cuando Deportivo Belgrano los puso en su lugar con siete goles. Todos creímos, entonces, que
la normalidad empezaba a restablecerse. Pero el domingo siguiente ganaron 1 a 0 y siguieron con su letanía de laboriosos, horribles triunfos y llegaron a la primavera con apenas un punto menos que el campeón.
El último enfrentamiento fue histórico por el penal. El estadio estaba repleto y los techos de las casas también. Todo el mundo esperaba que Deportivo Belgrano repitiera los siete goles de la primera rueda. El día era
fresco y soleado y las manzanas empezaban a colorearse en los arboles. Estrella Polar trajo más de quinientos hinchas que tomaron una tribuna por asalto y los bomberos tuvieron que sacar las mangueras para que se quedaran quietos.
El referí que pitó el penal era Herminio Silva, un epiléptico que vendía las rifas del club local y todo el mundo entendió que se estaba jugando el empleo cuando a los cuarenta minutos del segundo tiempo estaban uno a uno y
todavía no había cobrado la pena por más que los de Deportivo Belgrano se tiraran de cabeza en el área de Estrella Polar y dieran volteretas y malabarismos para impresionarlo. Con el empate el local era campeón y Herminio Silva quería conservar el respeto por sí mismo y no daba penal porque no había infracción.
Pero a los 42 minutos, todos nos quedamos con la boca abierta cuando el puntero izquierdo de Estrella Polar clavó un tiro libre desde muy lejos y se pusieron arriba 2 a 1. Entonces sí, Herminio Silva pensó en su empleo y
alargó el partido hasta que Padín entró en el área y ni bien se le acercó un defensor pitó. Ahí nomás dio un pitazo estridente, aparatoso y sancionó el penal. En ese tiempo el lugar de ejecución no estaba señalado con una mancha
blanca y había que contar doce pasos de hombre. Herminio Silva no alcanzó siquiera a recoger la pelota porque el lateral derecho de Estrella Polar, el Colo Rivero, lo durmió de un cachetazo en la nariz. Hubo tanta pelea que se
hizo de noche y no hubo manera de despejar la cancha ni de despertar a Herminio Silva. El comisario, con la linterna encendida, suspendió el partido y ordenó disparar al aire. Esa noche el comando militar dictó estado
de emergencia, o algo así, y mandó a enganchar un tren para expulsar del pueblo a toda persona que no tuviera apariencia de vivir allí.
Según el tribunal de al Liga, que se reunió el martes, faltaban jugarse veinte segundos a partir de la ejecución del tiro penal y ese match aparte entre Constante Gauna, el shoteador y el gato Díaz al arco, tendría lugar el
domingo siguiente, en el mismo estadio a puertas cerradas. De manera que el penal duro una semana y fue, si nadie me informa lo contrario, el más largo de toda la historia. El miércoles faltamos al colegio y nos fuimos al pueblo vecino a curiosear. El club estaba cerrado y todos los hombres se habían reunido do en la cancha, entre las bardas. Formaban una larga fila para patearle penales al Gato Díaz y el entrenador de traje negro y lunar trataba
de explicarles que esa era la mejor manera de probar al arquero.
Al final, todos tiraron su penal y el Gato atajó unos cuantos porque le pateaban con alpargatas y zapatos de calle. Un soldado bajito, callado, que estaba en la cola, le tiró un puntazo con el borseguí militar y casi arranca la red. Al caer la tarde volvieron al pueblo, abrieron el club y se pusieron a jugar a las cartas. Díaz se quedó toda la noche sin hablar, tirándose para atrás el pelo blanco y duro hasta que después de comer se puso un escarbadientes en la boca y dijo:
-Constante los tira a la derecha.
-Siempre -dijo el presidente del club.
-Pero él sabe que yo sé.
-Entonces estamos jodidos.
-Sí, pero yo sé que él sabe -dijo el Gato.
-Entonces tírate a la izquierda y listo -dijo uno de los que estaban en la
mesa.
-No. El sabe que yo sé que él sabe -dijo el Gato Díaz y se levantó para ir a
dormir.
-El Gato esta cada vez más raro -dijo el presidente el club cuando lo vio
salir pensativo, caminando despacio.
El martes no fue a entrenar y el miércoles tampoco. El jueves, cuando lo encontraron caminando por las vías del tren estaba hablando solo y lo seguía un perro con el rabo cortado.
-¿Lo vas a atajar?- le preguntó, ansioso, el empleado de la bicicletería.
-No sé. ¿Qué me cambia eso?- preguntó.
-Que nos consagramos todos, Gato. Les tocamos el culo a esos maricones de
Belgrano.
-Yo me voy consagrar cuando la rubia de Ferreyra me quiera querer -dijo y
silbó al perro para volver a su casa.
El viernes, la rubia de Ferreyra esta atendiendo la mercería cuando el intendente del pueblo entró con un ramo de flores y una sonrisa ancha como una sandía abierta.
Esto te lo manda el Gato Díaz y hasta el lunes vos decís que es tu novio. -Pobre tipo -dijo ella con una mueca y ni miro las flores que habían llegado de Neuquén por el ómnibus de las diez y media.
A la noche fueron juntos al cine. En el entreacto el Gato salió al hall a fumar y la rubia de los Ferreyra se quedó sola en la media luz, con la cartera sobre la falda, leyendo cien veces el programa sin levantar la vista.
El sábado a la tarde el Gato Díaz pidió prestadas dos bicicletas y fueron a pasear a las orillas del río. Al caer la tarde la quiso besar, pero ella dio vuelta la cara y dijo que el domingo a la noche, tal vez, después que atajara el penal, en el baile.
-¿Y yo cómo sé? -dijo él.
-¿Cómo sabés qué?
-Si me tengo que tirar para ese lado.
La rubia Ferreyra lo tomó de la mano y lo llevó hasta donde habían dejado las bicicletas.
-En esta vida nunca se sabe quién engaña a quién -dijo ella.
¿Y si no lo atajo? -preguntó él.
Entonces quiere decir que no me querés -respondió la rubia, y volvieron al pueblo.
El domingo del penal salieron del club veinte camiones cargados de gente, per la policía los detuvo a la entrada del pueblo y tuvieron que quedarse a un costado de la ruta, esperando bajo el sol. En aquel tiempo y en aquel lugar no había emisoras de radio, ni forma de enterarse de lo que ocurría en una cancha cerrada, de manera que los de Estrella Polar establecieron una posta entre el estadio y la ruta.
El empleado del bicicletero subió a un techo desde donde se veía el arco del Gato Díaz y desde allí narraba lo que ocurría a otro muchacho que había quedado en la vereda que a su vez transmitía a otro que estaba a veinte
metros y así hasta que cada detalle llegaba a donde esperaban los hinchas de Estrella Polar.
A las tres de la tarde, los dos equipos salieron a la cancha vestidos como si fueran a jugar un partido en serio. Herminio Silva tenía un uniforme negro, desteñido pero limpio y cuando todos estuvieron reunidos en el centro
de la cancha fue derecho hasta donde estaba el Colo Rivero que le había dado el cachetazo el domingo anterior y lo expulsó de la cancha. Todavía no se había inventado la tarjeta roja, y Herminio señala la entrada del túnel con
una mano temblorosa de la que colgaba el silbato.
Al fin, la policía sacó a empujones al Colo que quería quedarse a ver el penal. Entonces el arbitro fue hasta el arco con la pelota apretada contra una cadera, contó doce pasos y la puso en su lugar. El Gato Díaz se había peinado a la gomina y la cabeza le brillaba como una cacerola de aluminio.
Nosotros los veíamos desde el paredón que rodeaba la cancha, justo detrás del arco, y cuando se colocó sobre la raya de cal y empezó a frotarse las manos desnudas, empezamos a apostar hacía dónde tiraría Constante Gauna.
En la ruta habían cortado el tránsito y todo el Valle estaba pendiente de ese instante porque hacía diez años que el Deportivo Belgrano no perdía un campeonato. También la policía quería saber, así que dejaron que la cadena
de relatores se organizara a lo largo de tres kilómetros y las noticias llegaban de boca en boca apenas espaciadas por los sobresaltos de la respiración.
Recién a las tres y media, cuando Herminio Silva consiguió que los dirigentes de los dos clubes, los entrenadores y las fuerzas vivas del pueblo abandonaran la cancha, Constante Gauna se acercó a acomodar la pelota. Era flaco y musculoso y tenía las cejas tan pobladas que parecían cortarle la cara en dos. Había tirado ese penal tantas veces -contó después- que volvería a patearlo a cada instante de su vida, dormido o despierto.
A las cuatro menos cuarto, Herminio Silva se puso a medio camino entre el arco y la pelota, se llevó el silbato a la boca y sopló con todas sus fuerzas. Estaba tan nervioso y el sol le había machacado tanto sobre la nuca, que cuando la pelota salió hacía el arco, el referí sintió que los ojos se reviraban y cayó de espalda echando espuma por la boca. Díaz dio un paso al frente y se tiró a su derecha. La pelota salió dando vueltas hacía el medio del arco y Constante Gauna adivinó enseguida que las piernas del Gato Díaz llegarían justo para desviarla hacia un costado. El gato pensó en el baile de la noche, en la gloria tardía y en que alguien corriera a tirar la pelota al córner porque había quedado picando en el área.
El petiso Mirabelli llegó primero que nadie y la sacó afuera, contra el asombrado, pero el arbitro Herminio Silva no podía verlo porque estaba en el suelo, revolcándose con su epilepsia. Cuando todo Estrella Polar se tiró sobre el Gato Díaz, el juez de línea corrió hacía Herminio Silva con la bandera parada y desde el paredón donde estábamos sentados oímos que gritaba “¡no vale, no vale!”.
La noticia corrió de boca en boca, jubilosa. La atajada del Gato y el desmayo del árbitro. Entonces en la ruta todos abrieron las botellas de vino y empezaron a festejar, aunque el “no vale” llegara balbuceado por los mensajeros como una mueca atónita.
Hasta que Herminio Silva no se puso de pie, desencajado por el ataque, no hubo respuesta definitiva. Lo primero que preguntó fue “qué pasó” y cuando se lo contaron sacudió la cabeza y dijo que había que patear de nuevo porque él no había estado allí y el reglamento decía que el partido no puede jugarse con un árbitro desmayado. Entonces el Gato Díaz apartó a los que querían pegarle al vendedor de rifas de Deportivo Belgrano y dijo que había
que apurarse porque esa noche él tenía una cita y una promesa y fue otra vez bajo el arco.
Constante Gauna debía tenerse poca fe, porque le ofreció el tiro a Padini y recién después fue hacía la pelota mientras el juez de línea ayudaba a Herminio Silva a mantenerse parado. Afuera se escuchaban bocinazos de
festejo y los jugadores de Estrella Polar empezaron a retirarse de la cancha rodeados por la policía.
El pelotazo salió hacía la izquierda y el Gato Díaz se fue para el mismo lado con una elegancia y una seguridad que nunca más volvió a tener. Costante Gauna miró al cielo y después se echó a llorar. Nosotros saltamos
del paredón y fuimos a mirar de cerca a Díaz, el viejo, el grandote, que miraba la pelota que tenía entre las manos como si hubiera sacado la sortija de la calesita.
Dos años más tarde, cuando él era una ruina y yo un joven insolente, me lo encontré otra vez, a doce pasos de distancia y lo vi inmenso, agazapado en punta de pie, con los dedos abiertos y largos. En una mano llevaba un anillo
de matrimonio que no era de la rubia de los Ferreyra sino del hermano del Colo Rivero, que era tan india y tan vieja como él. Evité mirarlo a los ojos y le cambié la pierna; después tiré de zurda, abajo, sabiendo que no llegaría porque estaba un poco duro y le pesaba la gloria. Cuando fui a buscar la pelota dentro del arco, el Gato Díaz estaba levantándose como un perro apaleado.
-Bien, pibe -me dijo-. Algún día, cuando seas viejo, vas a andar contando por ahí que le hiciste un gol al Gato Díaz, pero para entonces ya nadie se va a acordar de mí.
martes, 1 de noviembre de 2011
domingo, 30 de octubre de 2011
Monatributo
Desde la semana pasada, "Carlos La Mona Jiménez" tiene un tributo del rock cordobés en forma de disco. Monatributo reúne a tan disímiles bandas, para homenajear al más famoso de los nacidos en La Docta con 16 versiones de sus temas más clásicos.
El disco contó con la producción de Pato Mansilla y Gonzalo Funes, y los dibujos que ilustran el arte de tapa del álbum son de Marcos Luc.
El listado de temas de Monatributo es el siguiente:
Lluvia de amor, Los Caligaris
El marginal, Patoman
Paloma loca, Gonzalo Funes
Goma de Mascar, Esteban Kábalin
Mary, la del burdel, La Gangosa
Tú, La Cartelera
La novia blanca, Siderama
Tinta china, Los Monkys
La Luna, 4 al hilo
No te preocupes, Marcos Luc
Amigos, Qué las parió
Nunca más podré mirarte, Los Cocineros
Vuela vuela, Enrico Barbizi
Quién se ha tomado todo el vino, Año Luz
Agujita de oro, Batrasonick
Ruleta rusa, 250 centavos
martes, 25 de octubre de 2011
32avos de final
El
próximo jueves 27 de octubre, la AFA dará a conocer cómo será la próxima llave
de la Copa Argentina, a jugarse entre el 22/11 y 15/12. Esta rueda es la de
32avos de final y tiene la particularidad de la integración de los equipos del
Nacional B y Primera División, teniendo como rivales a los quipos que ya venían
participando del torneo. Así los 64 equipos se enfrentarán en cuatro zonas,
donde las sedes son: Salta, San Juan, Catamarca y La Plata.
Cabe
aclarar que el campeón de la Copa, tendrá acceso directo a la próxima Copa Sudamericana.
SEDE 1 - SALTA: Vélez vs. clasificado; Rosario Central vs. clasificado; Belgrano vs. clasificado; Independiente vs. clasificado; Olimpo vs. clasificado; Huracán vs. clasificado; Boca Unidos vs. clasificado; Boca Juniors vs. clasificado.
SEDE 2 - LA PLATA: Estudiantes de La Plata vs. clasificado; Deportivo Merlo vs. clasificado; San Martín de San Juan vs. clasificado; Colón vs. clasificado; Tigre vs. clasificado; Gimnasia y Esgrima La Plata vs. clasificado; Aldosivi vs. clasificado; Argentinos Juniors vs. clasificado.
SEDE 3 - SAN JUAN: Lanús vs. clasificado; Instituto vs. clasificado; Unión vs. clasificado; San Lorenzo vs. clasificado; All Boys vs. clasificado; Quilmes vs. clasificado; Almirante Brown vs. clasificado; River Plate vs. clasificado.
SEDE 4 - CATAMARCA: Godoy Cruz vs. clasificado; Atlético Tucumán vs. clasificado; Atlético Rafaela vs. clasificado; Banfield vs. clasificado; Racing Club vs. clasificado; Newell´s Old Boys vs. clasificado; Gimnasia de Jujuy vs. clasificado; Arsenal vs. clasificado.
CLASIFICADOS: Racing Club (Trelew), Racing Club (Olavarría), Santamarina (Tandil), Sarmiento (Resistencia), Atlético Paraná, Talleres (Córdoba), Sportivo Belgrano, Unión de Villa Krause (San Juan), Guaymallén (Mendoza), Central Norte (Salta), Atlético Policial (Catamarca), Central Córdoba (Rosario), Lamadrid, Defensores de Belgrano, Excursionistas, Sacachispas, El Porvenir, Deportivo Riestra, Sarmiento (Junín), Estudiantes de Buenos Aires, Colegiales, Barracas Central, Sportivo Italiano y Villa Dálmine. También Atlanta, Chacarita, Guillermo Brown, Patronato, Ferro, Defensa y Justicia, Independiente Rivadavia y Desamparados.
viernes, 21 de octubre de 2011
miércoles, 12 de octubre de 2011
El ultimo dia
Ayer fue 11 de octubre, el último día de libertad de
América. ¡Hoy es el día de la raza! ¿De qué raza estamos hablando? Las Naciones
Unidas abolieron el término raza en 1959 por carecer de todo valor científico y
por servir solamente para incentivar el odio entre los hombres de distintas
culturas. ¡Y acá seguimos festejando el día de la raza! ¿Qué festejamos el 12
de octubre? El aniversario de la llegada de un comerciante aventurero que se
tropezó con un continente maravilloso donde los hombres vivían en libertad y en
armonía con la naturaleza. Pueblos como los arahuacos, que le ofrecieron a
Colón y sus secuaces toda su amistad, porque para decir amigo decían "mi
otro corazón", y al arco iris lo llamaban "serpiente de collares de
colores". Colón no tenía vocación para la poesía y rápidamente los
esclavizó y los puso a buscar oro para el Papa y los Reyes Católicos. En
treinta años la población de las Antillas fue exterminada por los invasores
empachados de codicia. ¿Qué festejamos el 12 de Octubre? Festejamos la
introducción en América de los secuestros extorsivos. El asesino Hernán Cortés
secuestró y mató a Moctezuma a pesar de que los aztecas pagaron un rescate de
toneladas de oro y plata. Lo mismo hará su compañero Pizarro con Atahualpa en
el Perú. La conquista le costó a América 80 millones de vidas que quedaron en
las minas, en los obrajes, en las haciendas, para enriquecer al reino de España
y a los banqueros europeos. Pero de entrada nomás pintó la rebelión y el
caballo, traído por los españoles para dominar, fue adoptado por los nativos
que se formaron las caballerías rebeldes de los ejércitos libertadores como el
de Túpac Amaru, que les metió miedo a los conquistadores y los obligó a cambiar
su política de explotación y genocidio. Hoy a más de 500 años, la conquista
sigue y sigue la lucha desigual de los mapuches contra el emporio Benetton,
dueño de 900.000 hectáreas en la Patagonia. En este territorio entrarían varios
estados europeos, pero no les alcanza y quieren quitarle la poca tierra que les
quedó a nuestros habitantes originarios después del saqueo de Roca y sus
secuaces. ¡Nunca Más día de la Raza! ¡No festejemos el saqueo, la violación y
el asesinato! ¡Recordemos cada 11 de octubre a los que nos antecedieron en esta
tierra y que enseñaron a sus hijos a cuidarla porque, como dice un proverbio
mapuche, nadie es dueño de la tierra, la recibe en préstamo cuando nace y la
debe devolver a la naturaleza más próspera y fértil cuando se va.
*Felipe Pigna
lunes, 3 de octubre de 2011
Anécdotas del fútbol
Los
hinchas que vistieron a los jugadores
El 26 de marzo de 1994, Chacarita y Almagro se
enfrentaron por el campeonato de Primera B argentino. Como ambas instituciones
eran vestidas por la misma marca de indumentaria deportiva, Penalty, se puso en
juego una copa, que quedaría en las vitrinas del conjunto vencedor. La
iniciativa contó con el visto bueno de los dos clubes. Sin embargo, a la hora
de salir a la cancha... ¡Sorpresa!: las dos escuadras lucían atuendos
totalmente blancos. Para colmo, ninguno de los dos equipos había previsto un
juego de ropa alternativo para un eventual percance. Con el correr de los
minutos, un simpatizante local propuso una solución para superar el tremendo
papelón: pedir prestadas a la hinchada remeras “tradicionales” a bastones rojo,
negro y blanco, con el número estampado. En un abrir y cerrar de ojos, desde
atrás del alambrado cayeron prendas para formar decenas de equipos, producto de
la reconocida fidelidad de los seguidores de Chacarita por llevar a los
estadios los colores de sus amores. Rápidamente, se armó una selección del 2 al
16 y se distribuyó entre los futbolistas, que iniciaron las acciones con 22
minutos de retraso. Finalmente, Chacarita se impuso por 3 a 2 y ganó el trofeo. Cuando
el capitán Sergio Lara se acercó al directivo de Penalty para recibir el
premio... ¡Otra sorpresa!: el defensor vestía una camiseta marca Taiyo,
el anterior patrocinador del equipo.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Para ver!
El canal público de la UNC, gracias al concurso realizado por el Incaa, tendrá en pantalla nuevos contenidos.
A partir del lunes 3 de octubre a las 23.30 se podrá ver Edén. Una miniserie de 13 capítulos que recrearán las historias, mitos y personajes que pasaron por el Hotel Edén en La Falda: Rubén Darío, Albert Einstein, el príncipe de Saboya, el duque de Windsor, o los colaboradores del régimen de Hitler.
El segundo estreno será el martes 11, a las 23.30, con La 40. Documental de ruta que sigue el viaje de un grupo de artistas, desde La Quiaca hasta el final de la ruta 40, en el punto más austral de la Argentina. La producción registra 33 días de viaje por paisajes de 11 provincias argentinas.
La segunda ficción de este primer tramo de estrenos es La Purga, que llegará el miércoles 12, a las 23.30, en un policial de 13 episodios ambientados en barrio cerca de la Cañada.
Por último y sin fecha de emisión estipulada, se espera otro documental: Argentinos por adopción.
Serán ocho episodios, y cada uno presentará a tres extranjeros que viven en la Argentina, que mostrarán sus actividades, vida cotidiana y cómo observan el país.
Serán ocho episodios, y cada uno presentará a tres extranjeros que viven en la Argentina, que mostrarán sus actividades, vida cotidiana y cómo observan el país.
Dejo para ver en la lista de reproducción los trailes de las 4 novedades.
martes, 27 de septiembre de 2011
sábado, 24 de septiembre de 2011
viernes, 23 de septiembre de 2011
Eliminatorias 2014
Ok, mezclamos y damos de vuelta... Commienzan las eliminatorias otrra vez; Argentina con tecnico nuevo y un par de nombres impensados vuelve a su largo camino a Brasil 2014. El viernes 7/10 vamos contra Chile, en el Monumental; a las 20.10hs. Y el 11/10 Con Venezuela, en Puerto Santa Cruz (¿?).
Los nombres de Sabella son:
Romero (Sampdoria), Andújar (Catania), Zabaleta (Manchester City), Burdisso (Roma), Fernández, Federico (Nápoli), Demichelis (Málaga), Otamendi (Porto), Pareja (Spartak Moscú), Rojo (Spartak Moscú), Insúa, Emiliano (Sporting-Portugal), Banega (Valencia), Rinaudo (Sporting-Portugal), Álvarez, Ricardo (Inter), Gutiérrez, Jonás (Newcastle United), Sosa, José (Metalist-Ucrania), Pastore (Paris S.G.), Di María (Real Madrid), Gaitán (Benfica ), Messi (Barcelona), Higuaín (Real Madrid), Agüero (Manchester City), Palacio (Genoa), Salvio(Atlético Madrid), Mascherano (Barcelona).
domingo, 18 de septiembre de 2011
martes, 13 de septiembre de 2011
jueves, 18 de agosto de 2011
De video a mp3 - online
¿Cómo hacer para bajar el audio, en mp3, de un video de youtube, online? Fácil. Abris en youtube la página con el video que decidas. Despues del "www." y antes de "youtube.com/watch?v=..." Debes agregar ListenTo.
Esto te enviará a otro sitio, dónde este mismo se encarga de convertirlo a formato .mp3 y te permite descargarlo de forma gratuita. Dejo el paso a paso, para el que le interesa o lo necesita:
Esto te enviará a otro sitio, dónde este mismo se encarga de convertirlo a formato .mp3 y te permite descargarlo de forma gratuita. Dejo el paso a paso, para el que le interesa o lo necesita:
viernes, 12 de agosto de 2011
viernes, 5 de agosto de 2011
10 años atras...
“Bam Bam” Miranda
“Los Redondos son uno de los números más fuertes en la Argentina, por cómo cantan, sienten, piensan. No dan notas desde que empezaron, cuando había una postura de automarginación. El caso Bulacio fue un homicidio cometido por la Policía Federal de Buenos Aires, que después les hizo la cruz. Un homicidio por negligencia. Traducí una letra de un rap: eso es incitar a la violencia. Los Redondos son moscovitas en ese sentido: usan la diplomacia para protestar. ¿Por qué son populares, pese a haber escrito letras a veces herméticas? Porque la música entra por la piel”.
“Los Redondos son uno de los números más fuertes en la Argentina, por cómo cantan, sienten, piensan. No dan notas desde que empezaron, cuando había una postura de automarginación. El caso Bulacio fue un homicidio cometido por la Policía Federal de Buenos Aires, que después les hizo la cruz. Un homicidio por negligencia. Traducí una letra de un rap: eso es incitar a la violencia. Los Redondos son moscovitas en ese sentido: usan la diplomacia para protestar. ¿Por qué son populares, pese a haber escrito letras a veces herméticas? Porque la música entra por la piel”.
Descargar audio
viernes, 29 de julio de 2011
martes, 26 de julio de 2011
Roger Waters en Argentina
En marzo de 2012, en el marco de su gira por Sudamerica, el ex Pink Floyd llega a Buenos Aries.
Hará su presentación los días Miercoles 7 y viernes 9, en el estadio de River. Las entradas para el evento se pueden conseguir a partir del 8 de agosto por TicketPortal o Ticketek.com.ar.
La lista de precios es la siguiente:
Hará su presentación los días Miercoles 7 y viernes 9, en el estadio de River. Las entradas para el evento se pueden conseguir a partir del 8 de agosto por TicketPortal o Ticketek.com.ar.
La lista de precios es la siguiente:
miércoles, 20 de julio de 2011
Alberto Olmedo - Documental
En este día del amigo, te dejo este documental del negro Olmedo de regalo. Es del año pasado, y conmemora el 20mo aniversario de su muerte. Si haces click en la imágen vas a poder bajarlo directamente. pero si queres verlo online, fijate en los videos de la parte derecha de la pantalla ("Para ver..."). Que lo disfrutes!
martes, 19 de julio de 2011
Buscador K
Según contó uno de sus creadores, el periodista del diario Perfil, Pedro Ylarri, "no es un buscador 'K', sino una herramienta que le permite a quien quiera, buscar los sitios que son afines al Gobierno". De acuerdo con el comunicador, el objetivo del "buskador" es que cada usuario lo use como quiera y bajo su responsabilidad.
"No es un buscador K o una idea K, es un buscador que sólo encuentra páginas que adhieren al movimiento kirchnerista".
Sobre el origen de esta idea, el comunicador añadió que "lo que al principio fue algo lúdico se transformó en una herramienta muy interesante para cientos de blogueros que mandaron su dirección y su intención de participar. La utilidad la da el usuario".
Entre otras cosas, invitan a editores, blogueros o a aquellos que conocen alguna web de radio, programa de televisión o medios impresos "que apoyan al proyecto nacional y popular" a que colaboren para seguir sumando más sitios a la búsqueda.
miércoles, 13 de julio de 2011
domingo, 10 de julio de 2011
viernes, 8 de julio de 2011
Museo Beatle
Este viernes a las 20 se inaugura en Villa Carlos Paz la muestra que reúne la colección más grande e importante que existe en el mundo sobre los Beatles, con la presencia de su gestor, el coleccionista Rodolfo Vázquez, además de proyecciones de videos, intervenciones culturales y música en vivo a cargo de la banda cordobesa The Greets.
El museo estará abierto al público del 8 al 31 de Julio, todos los días, de 10 hs a 14 y de 17 a 23 en el Edificio Torre Melos de Villa Carlos Paz (Alberdi 50), Salón España, primer piso. La entrada costará $ 20.
domingo, 3 de julio de 2011
40 años después
La química creativa de cuatro artistas geniales hizo de The Doors una de las bandas rockeras más representativas e influyentes de América. Utilizando metraje rodado entre la formación del grupo en 1965 y la muerte de Morrison en 1971, la película les sigue los pasos desde los pasillos de la escuela de cine de UCLA, donde Mazarek y Morrison se conocieron, a la etapa de los estadios. Tom DiCillo revela metraje nunca visto anteriormente del grupo y arroja nueva luz sobre el impacto revolucionario de su música y su legado.
jueves, 30 de junio de 2011
La chilena
"Scissors kick", "rovesciata", "tijera", "bicicleta", "chalaca" son algunos de los nombres con los que se la conoce en todo el mundo. En la Argentina, la jugada más vistosa del fútbol es la "chilena".
La denominación trasandina para la complicada cabriola –probablemente, la más recordada por los hinchas argentinos es la que ensayó con notable técnica el uruguayo Enzo Francescoli en febrero de 1986, para que River Plate derrotara en Mar del Plata a la selección Polonia por 5 a4- nació durante la primera Copa América, disputada en 1916 en Buenos Aires. Ese año, Argentina invitó a las selecciones de Uruguay, Chile y Brasil a participar de un cuadrangular incluido en los actos de celebración del primer siglo de la independencia decretada por el Congreso de Tucumán.
La fría tarde del 2 de julio, Uruguay y Chile inauguraron el certamen en el club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, en el barrio de Palermo. A pesar de la baja temperatura, diez mil personas concurrieron al precario estadio de madera para disfrutar del que sería el puntapié inicial del torneo continental más viejo del mundo.
Los espectadores quedaron maravillados por el excelente juego de los orientales, que se impusieron con comodidad por 4 a 0, con dos tantos de José Piendibiene e Isabelino Gradín. Sin embargo, el público y los periodistas resaltaron la fantástica pirueta que ensayó, en varias oportunidades durante el encuentro, el defensor chileno Ramón Unzaga*. Nunca se había visto en la capital argentina que un jugador pegara un saltito, se recostara en el aire, alzara una de sus piernas y voleara la pelota en lo alto.
Maravillados por el movimiento de Unzaga, los hinchas, que desconocían el nombre del zaguero, bautizaron la cabriola como la "chilena", denominación que al día siguiente quedó plasmada en la prensa y hoy sigue vigente en la mayor parte de América.
Si los fanáticos del fútbol hubieran reconocido al defensor trasandino, o hubieran contado por esos días con la invaluable ayuda de internet para identificar a los futbolistas, "la chilena" no se llamaría así: seguramente sería hoy "la española" o "la vasca", porque Unzaga, si bien representaba a Chile, había nacido en Bilbao.
martes, 28 de junio de 2011
lunes, 27 de junio de 2011
sábado, 18 de junio de 2011
La Copa por youtube
"El mejor fútbol del mundo llega en julio a YouTube. El sitio transmitirá en vivo desde Argentina para más de 50 países alrededor del mundo la Copa América 2011, el torneo latinoamericano de fútbol que se juega cada cuatro años y que termina el 24 de julio". Con ese anuncio, el sitio de videos más popular del mundo se coloca a la vanguardia de las transmisiones deportivas.
Los 26 partidos del torneo subcontinental se podrán ver a través del canal de la Copa en http://www.youtube.com/copaamerica, con la particularidad de que tendrá comentaristas exclusivos y las imágenes más destacadas de cada partido, incluyendo compilaciones de los goles.
miércoles, 15 de junio de 2011
lunes, 30 de mayo de 2011
Zonceras argentinas y...
“Les he dicho todo esto
pero pienso que pa’nada,
porque a la gente azonzada
no la cura los consejos:
cuando muere el zonzo viejo
queda la zonza preñada”
sábado, 21 de mayo de 2011
Don salvatore, pianista del Colón
OSVALDO SORIANO
Don Salvatore es mi vecino. No es inválido, pero nadie lo vio caminar nunca. Antes era zapatero y estaba siempre sentado. Ahora los nietos lo sacan a la vereda en una silla de paja, y él se queda todo el día allí, en camiseta, embelesado, mirando hacia el puerto como si esperara volver a ver el barco que lo trajo de Cosenza. No saluda a nadie, no lee, no fuma. Sigue de reojo a las chicas que pasan con el jean ajustado a las caderas y después aprueba o desaprueba con un leve toque de la cabeza.
Lo sacan a las siete de la mañana, antes de que yo me vaya a dormir, cuando todavía está oscuro y por la calle pasan los obreros del puerto y las maestras que esperan el ómnibus. Levantan la silla entre dos y lo dejan allí, como a un emperador aburrido. Le dan el almuerzo en una olla y lo entran a la hora de la cena. Hay quien dice que se llevó tal emoción cuando Italia ganó la Copa del Mundo de 1982, que nadie pudo volver a ponerlo de pie. Un plomero que entró en su casa contó que las noches de frío lo cubren con una frazada a cuadros. Cuando llueve, el sastre de al lado levanta el toldo y llama al verdulero para que lo ayude a ponerlo debajo. Los gatos de toda La Boca corren a refugiarse allí y le hacen compañía.
El domingo estaba triste porque se había muerto Borges, que tenía su misma edad. Él no lo había leído, pero sabía que era un escritor de genio y un hombre muy conocido. "Era de esa gente que piensa con la cabeza", me dijo. Después me preguntó si era difícil el oficio de escritor y para qué demonios servía.
Eso ya me lo había preguntado antes, de manera que salí del paso explicándole que tal vez no sirviera de nada, pero que quizás él no fuera como es, un tipo sentado para siempre, si no existiera alguien que le diera un sentido a su rebeldía.
-No, qué rebeldía -me dijo y miró al suelo-. Así se está mejor. Es la posición de esperar, de comer, de hablar con los chicos, ¿hay algo más interesante que eso?
Cuando empieza el fútbol, una nieta saca el televisor al zaguán, mueve la silla, y don Salvatore mira con el mismo asombro con el que descubrió América. Le dije que estaba escribiendo sobre el Mundial para un diario italiano y le pregunté qué le habían parecido los partidos del día.
-¿El Quotidiano del Poppolo? -se alegró.
-No, Il Manifesto -le dije-: quotidiano comunista.
-No se meta en líos -dijo y miró a los costados.
-¿Qué le parecieron los soviéticos?
-¿Ese diario es de ellos? ¿Hay que hablar bien de los rusos?
-No -le dije-. Diga lo que quiera.
-¿Entonces por qué no me pregunta por Bélgica? Acá nos pueden estar escuchando.
-Me pareció que los rusos no merecían perder.
-Caballeros, los rusos -me dijo-. Les hicieron dos goles en orsai y ni chistaron. Con Stalin no eran así. Yo dirigí un partido en Kiev y casi me matan por culpa del línea.
-¿Usted dirigió en Kiev?
-En el 42. Un camisa negra la metió con la mano y el línea ni levantó la bandera. Diga que estaba los alemanes, que si no me matan.
-¿Le parece que Italia le va a ganar a Francia? -pregunté.
-¿Lo va a poner en el diario comunista?
-Sí, pero no voy a escribir su nombre.
-Está bien. Gana Italia en el alargue, gol de Altobelli. Los franceses son unos flojos. ¿No me quiere cebar unos mates?
-Tengo que ir a escribir un artículo.
-Entonces otro día tráigase una silla y el mate y vemos el partido juntos. En una de ésas viene el peluquero. ¿De qué diario me dijo?
-Il Manifesto.
-¿Llega a Cosenza? Ahí tengo un primo comunista.
-Claro. ¿No se anima a que ponga su nombre?
-Póngalo. Total, no voy a volver más: Di Genaro Salvatore, pianista del Colón.
-No nos van a creer.
-Usted ponga así. Mi primo piensa que yo soy pianista.
-¿Quién se lo dijo?
-Mi hija, cuando fue de paseo. Le mostró las fotos, siempre sentado, y se le ocurrió eso. "Salvatore es pianista en el Colón", le dijo. Se quedó muy impresionado.
-¿Está seguro de que no quiere volver? -pregunté.
-No, para qué. Allá sería un calabrés cualquiera. Acá soy músico del Colón y hago declaraciones para Il Manifesto.
Echó un vistazo a la hija del farmacéutico que cruzaba la calle y bajó la cabeza. Tosía un poco.
-¿Se imagina la cara que va a poner mi primo cuando lea el diario? -dijo y se quedó otra vez con la cara fija en el puerto. Me pareció que sonreía.
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