
Dormir en el barrio de flores es una experiencia notable. Todos sabemos que allí se sueñan cosas muy extrañas. Las causas de este fenómeno han sido examinadas por tratadistas de toda laya. Los meteorólogos, astrólogos y vendedores de elixires han creído explicar el asunto sosteniendo que los cuerpos celestes y los vientos cruzados ejercen influencias sobre las mentes soñadoras. Los médicos y sacamuelas insisten en que la culpa es del ruido provocado por los automóviles y la banda de patoteros que noche a noche recorren la barriada tirandole piedras a la luna. Naturalmente, estas teorías no seducen a los hombres sensibles. Estos prefieren creer en la responsabilidad del Ángel Gris. Y en realidad, apenas cabe dudar que el Ángel Gris reparte sueños desde el anochecer hasta el alba.
Tiene una canasta llena. Allí hay sueños para todos.
Sueños rosas para las ingenuas de la calle Artigas. Sueños blancos para los pibes y sueños rojos para los violentos. Hay sueños agujereados de despertares. Hay sueños sin sueños que son como una larga cinta negra. Y sueños usados para los que siempre sueñan lo mismo. Sueños frescos, sueños maduros. El Ángel tiene sueños buenos y malos. Tiene uno tan terrible que si uno no despierta a tiempo, se muere. Tiene otro que dura 5 días y 5 noches. Tiene un sueño tan corto como un suspiro: quien lo sueña, sueña que suspira.
El Ángel Gris elige sueños para cada uno de los que se atreven a dormir en Flores. Sin embargo, hay quienes se han atrevido a negar este hecho indiscutible. Me estoy refiriendo a los Refutadores de Leyendas, una abominable secta racionalista de Villa del Parque. Se trata de individuos terribles. Pasan la vida haciéndose contar viejas historias y mitos para luego demostrar su falsedad.
Alguien les dice: "en Flores hay un joven que vuela, se llama Luciano". Ellos, en lugar de mirar el cielo, se ponen a razonar implacablemente. "los hombres no vuelan. Luciano es hombre. Luego, Luciano no vuela." Los Refutadores de Leyendas no se limitan a demostrar que el mundo es razonable y científico, sino que también lo desean así (ése es seguramente su peor pecado).
Los miembros de ésta sociedad mantienen una constante polémica con los Hombres Sensibles de Flores y los hostilizan con teoremas perfectos y demostraciones olímpicas. Pero los Hombres Sensibles no creen en ninguna razón que no los haga llorar, y entonces, hacen pedorretas a los Refutadores de Leyendas.
Pero en tantos años de lucha, la labor refutadora ha alcanzado algunos éxitos. Los pibes de Flores (de modo especial los que viven de Rivadavia al norte) casi no creen en duendes, hadas, brujas, ogros y gnomos. Es el resultado de la incesante prédica de los Refutadores en los recreos y a la salida de los colegios.
Se sabe que algunos chicos son integrantes de la secta, con la oprobiosa anuencia de sus padres. Pero también es cierto que muchos ancianos renuncian a sus cargos: quien conoce a fondo los mecanismos de la razón, acaba por desconfiar de ella.
Desde luego, los Refutadores no creen en el Ángel Gris y -más aún- sostienen que no es cierto que se sueñe en Flores de un modo diferente. Durante un tiempo se ha realizado toda clase de experiencias para indagar la verdadera naturaleza de los sueños de Flores. Los refutadores han dormido cientos de veces en el barrio y declaran que han soñado más o menos lo mismo que en Villa del Parque. Los Hombres Sensibles piensan que es precisamente el Ángel Gris quien ha elegido para ellos sueños anodinos y vulgares, a modo de castigo. Manuel Mandeb, pensador del que conviene desconfiar, es autor de una monografía en la que se registran algunos sueños interesantes. Veamos: "Durante mucho tiempo, el poeta Julio C. Del Prete estuvo perseguido por el mismo sueño: se veía a si mismo escribiendo un poema perfecto. Las palabras despertaban en él emociones indescriptibles. Pero Del Prete no recordaba el poema al despertar. Una noche tuvo la ocurrencia de acostarse con un lápiz y un papel. Cuando soñó la poesía hizo un esfuerzo colosal y despertó llorando. Medio dormido escribió las palabras que había soñado. A la mañana siguiente las leyó. De cualquier manera , nadie pudo enterarse jamás de la forma del poema perfecto: Del Prete se volvió loco y permaneció mudo hasta su muerte, ocurrida catorce años después...
"Todos los lunes, el profesor Galeano sueña que es martes. Los martes sueña que es miércoles; los miércoles, que es jueves, y los jueves, que es viernes. Esto le provoca innumerables trastornos... "todas las noches, cuando se acuesta, la señora Pertot oye que le tocan el timbre. Jamás alcanza a atender, porque un instante después se duerme. No cabe duda, es el Ángel Gris el que toca...
"Cierta noche de 1970, Ricardo Salzman, el jugador de dados, soñó con el número 18. Un rato mas tarde -en otro sueño, o en el mismo- se le presentó el número 41. Al día siguiente, Salzman resolvió jugar todo cuanto tenía a esos dos números. Pero en el último instante, siguiendo una inspiración, jugó únicamente al 18. Salió el 89..."
Manuel Mandeb cita 1800 casos verdaderamente sugestivos. Pero hay que reconocer que después de leer su monografía, uno queda más fatigado que convencido.
Los Hombres Sensibles dicen que el Ángel Gris favorece con buenos sueños a sus protegidos y castiga con pesadillas a sus enemigos. Pero sucede que el Ángel Gris tiene ideas muy especiales acerca de lo que es deseable. Él piensa -por ejemplo- que la melancolía es una gran cosa y que estar triste es maravilloso. Entonces les obsequia a sus sombríos favoritos nuevas lágrimas y pesadumbres cada noche. Por eso en Flores hay tantos muchachos tristes y tantas novias de tango.
El asunto que también se discute mucho es el recorrido que sigue el Ángel Gris. Hay quienes afirman que comienza en Nazca y Gaona y que progresa hacia el sudoeste. Otros aseguran que el primer sueño lo entrega en Boyacá y Avellaneda, y el último en Bilbao y Lautaro.
Los Refutadores de Leyendas arguyen que la gente se duerme en Flores de un modo caótico y que este desorden demuestra la inexistencia del Ángel. Cabe aclarar que la corriente mas actualizada de Hombres Sensibles coincide con los Refutadores en que la gente empieza a soñar en cualquier momento, pero atribuyen este hecho en los caprichos del Ángel Gris -según parece- es un ángel negligente y hasta mugriento. No faltan en este apasionante caso las opiniones interesadas y envidiosas.
Ciertos habitantes de Belgrano se han atrevido a comparar los sueños de ése barrio con los de Flores. Esto no resiste el más ligero análisis. Cualquiera que haya dormido en las dos zonas puede certificar que los sueños que reparte el Fantasma de Belgrano no tienen ninguna gracia y algunos son vulgares copias de sueños ya inventados por el Ángel Gris.
La leyenda del Ángel Gris asegura que, a medida que pase el tiempo, los sueños serán más largos y las vigilias mas cortas. Hasta llegará el día en que el barrio de Flores no hará otra cosa que dormir y soñar.
Y los Hombres Sensibles soñarán que un Ángel los acaricia con sus alas y los Refutadores de Leyendas soñarán que están despiertos y que los ángeles no existen.
Alejandro Dolina - Crónicas del Ángel Gris